Las negociaciones entre Irán y Estados Unidos, que comenzaron este domingo en Suiza con el objetivo de abordar diversos focos de tensión en Medio Oriente, sufrieron un abrupto quiebre luego de que la delegación iraní decidiera retirarse de la mesa de conversaciones. La medida fue adoptada en rechazo a las declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, quien advirtió sobre la posibilidad de tomar por la fuerza el control del estratégico estrecho de Ormuz y obtener beneficios del petróleo que transita por esa ruta marítima.
Las polémicas afirmaciones del mandatario fueron realizadas en medio del inicio de la cumbre diplomática en Bürgenstock. Trump aseguró que Estados Unidos podría asumir el control del estrecho si lo consideraba necesario e incluso actuar como cobrador de peajes para los buques que circulan por la zona. Además, responsabilizó a Teherán por el aumento de la violencia en Líbano y lanzó nuevas advertencias respecto al apoyo iraní a grupos armados en la región, endureciendo aún más el clima de las conversaciones.
Desde la delegación iraní, las respuestas no tardaron en llegar. El principal negociador, Mohamad Baqer Qalibaf, restó importancia a las amenazas estadounidenses y afirmó que las fuerzas armadas de su país están preparadas para responder ante cualquier escenario. Asimismo, representantes de Teherán insistieron en que el avance de las negociaciones depende del cumplimiento de compromisos relacionados con el cese de hostilidades en Líbano, la reapertura del estrecho de Ormuz y el desbloqueo de activos iraníes congelados, condiciones que consideran fundamentales para continuar el diálogo.
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