LÁCTEOS

La leche y sus productos derivados, tales como el queso, quesillo, yogurt y otros, son productos de origen animal, más específicamente de la vaca.

En la actualidad, las Guías Alimentarias de nuestro país, recomiendan su consumo desde edades tempranas de la vida, debido a su alto valor nutricional, tanto de macronutrientes como las proteínas, como de micronutrientes como el calcio.

El carbohidrato de la leche lleva por nombre “lactosa” y si bien en la actualidad muchas personas refieren malestar gastrointestinal posterior a su ingesta, la industria alimentaria nos ofrecen diversos productos libres de este nutriente, pudiendo aprovechar todas las características nutricionales de este producto sin sentir ningún tipo de malestar relacionado a este alimento.

La clasificación más general que podemos encontrar en este grupo de alimentos, se basa en su contenido de grasa, encontrando los lácteos enteros, que son aquellos productos lácteos que se encuentran con la totalidad de la grasa original del alimento, lácteos semidescremados, a los que se les ha reducido parcialmente su contenido de grasa y finalmente los descremados o también llamados libres de grasa.

Lo anterior, permite al consumidor poder elegir según sea su agrado en relación a gustos y también basándose en sus necesidades nutricionales.

La ingesta recomendada de lácteos, varía de 2-3 porciones diariamente, según los requerimientos de cada persona, donde se recomienda priorizar aquellos con menor contenido graso y libres de azucares añadidos.

Si en la actualidad te es complejo poder incorporarlos a tu alimentación, puedes intentarlo a través de postres como sémola con leche, leche nevada, jalea con leche o también como helados de yogurt con fruta, de leche con plátano y muchas otras preparaciones.

Nutricionista Josefa Jiménez Poblete